Artistas
Adolfo Barnatán

Adolfo Barnatán deja su alma en cada pieza que crea, sus líneas son siempre depuradas y sus formas especialmente contundentes, con ellas refleja su constante visión del arte. El propio artista considera las piezas que hace como únicas, llamándolas “sus pequeñas esculturas” elaboradas con gran esmero y magistral sensibilidad. El pulido mate de toda su colección nos traslada a las primeras joyas de la historia.
Se convierten en piezas únicas a medio camino entre la escultura y la joya: Adolfo Barnatán se inspira en el imaginario mundo de la mitología, sustituye la piedra y el bronce de sus esculturas por ébano y oro con piedras preciosas creando piezas únicas, rotundas y elegantes.
En los primeros Ábacos de bronce (origen de sus joyas), nace la idea de acercar la escultura a la persona, y lo consigue reduciendo su tamaño y cambiando materiales, sustituyendo la piedra o el bronce, como ya hemos dicho, por oro -en sus tres colores conocidos- y ébano, sus piezas de esta manera se aligeran y miniaturizan, con la posibilidad de llevarlas como joyas.
El tandem oro-ébano es el protagonista de magníficos collares, brazaletes o pulseras como si se tratara de las joyas de una Diosa. Esta combinación se apropia de una elegancia de singular estilo.
Sus anillos suelen ser de líneas depuradas en los que, crea un juego de seducción, al ponerles brillantes, esmeraldas, aguamarinas y otras piedras preciosas, y nos las deja ver en todo su esplendor a través de grandes aberturas y ventanas.
El pensamiento escultórico y el universo particular de Barnatán, dan lugar en su totalidad a la expresión original y visión única de este inconfundible artista.
Rafaela Molina

El esencial interés de Rafaela Molina, en esta primera colección, es darle a cada mujer la posibilidad de llevar sus joyas con completa naturalidad; es por ello, que las piezas de la firma Molina R son realizadas bajo la reflexión easy to wear.
Molina carga su obra de gran versatilidad y fuerza creadora. Se inspira en la naturaleza y en el disfrute de poder realzar la absoluta feminidad de aquellas que luzcan sus joyas. Los pendientes son, en toda regla, su mayor fuente de inspiración y se recrea en ellos con exactitud y maestría, llevando a cabo variadas estructuras en los cuales alterna largos, líneas de contorno, cierres y materiales.
Las piezas de Molina R se convierten en los artífices de un paraíso por descubrir al trabajar desde maderas simples, hasta maderas de ébano pulido combinado con corales o cuarzos. Su sucesiva búsqueda de colorido la lleva a emplear malaquitas, ámbares, topacios, nácares, crisopar y otras piedras semipreciosas, mezclándolo con el oro en sus tres colores.
En su no corto recorrido desde que se introduce en el mundo de las joyas, nos ha dejado entender con su trabajo, la minuciosidad con la que elabora cada pieza. Sus diseños son de gran exquisitez y se aprecian con ellos detalles sinuosos como engarces, anillas o piezas minúsculas que acopla como si fueran un puzzle imposible de construir.
Definitivamente la influencia de su maestro no pasa desapercibida en las piezas Molina R, dejando ver un estilo más contundente, formal y desarrollando una peculiar manera de trabajo: Rafaela Molina resalta los pendientes de grandes dimensiones, creando con ellos un atrayente juego de piezas.
Rafaela Molina otorga a cada una de sus piezas una real intención de contrastes para llegar a concebir un producto evidentemente femenino.
Felipe González

La afición por crear joyas deriva de su gran fascinación hacia determinados minerales preciosos y semipreciosos, sumada a su capacidad y versatilidad creativa para realizar trabajos manualmente. El resultado de su trabajo se podría traducir en esculturas minimalistas con formas que siempre nos evocan a la naturaleza dando la ilusión de que las piezas fueron mayormente trabajadas por diferentes elementos naturales tales como: vientos, mareas o incluso erosiones, antes que por él mismo.
González recorre entre una selección de piedras que vienen desde una pizarra extremeña, obsidianas y fósiles hasta ágatas, lapislázulis, corales, estos últimos muy habituales en sus piezas; pero mantiene una especial preferencia por el ámbar, al considerarlo una resina con personalidad propia, cada ámbar es diferente a otro (tenemos el ámbar fusilado o el endurecido), atrayéndole de esta resina la ligereza de su peso; característica, que la hace muy atractiva en sus composiciones a la hora de llevarla.
Su colección contiene una gran variedad de elementos que complementan perfectamente el atuendo de cualquier mujer o incluso hombre. Podemos encontrar desde exclusivos y exuberantes colgantes, pendientes y anillos de gran atractivo; grandiosos broches hasta gemelos masculinos de gran particularidad. Toda su colección, ha tenido una estupenda acogida, en el publico en general y mas concretamente en el de su entorno.
De las piezas de González se podría destacar claramente el color, la calidad y transparencia de cada una de las piedras que emplea, además de sus sencillos engarces y la pureza de sus formas, logrando de esta manera transformar cada pieza en una creación única y maravillosa.


